Spiga
Una frase para pensar...

HAY QUE MARTARLOS A TODOS!

Artículo de un periodista uruguayo sobre menores infractores, muy recomendable.



Un pequeño aporte para que dejemos de mirar el árbol y comencemos a mirar el bosque.


Es indudable que cuando ocurren hechos como el de la niña Diana Martinez nos rechina hasta el último de los dientes.
Un sentimiento de impotencia se apodera de nosotros y queremos justicia ya!! como sea.
Cuando de delincuentes juveniles, planchas, malvivientes  y como  los queramos llamar se habla,  primero tenemos que saber que el mundo se enfrenta a este problema desde muuuuchos años.
 Y nos aferramos al axioma de que por estos lares tenemos un atraso de 50 años con el mundo “desarrollado” y esto es cierto y no hay vuelta de hoja.
Un informe elaborado por la UNESCO en 1964 señala:
: «En el campo  del delito y la delincuencia existe hoy  un problema  grave y muy  extendido, pero  que  parece revestir especial gravedad  en algunos de los países  mas  desarrollados : la delincuencia de menores. Por una razón u otra, los diversos servicios que los expertos habían previsto para prevenir esta delincuencia no han tenido, e n  general, el éxito esperado. Es  preciso enfocar en forma  muy  amplia el estudio de las causas subyacentes y crear nuevos métodos con qué ponerles remedio. Casi todas las lenguas del mundo  tienen h o y  u n a  palabra q u e m a r c a  a esos jóvenes de m u c h a s  naciones cuya conducta o gustos difieren de la  norma  suficientemente como  para despertar sospechas y aun  temores. Son los teddy-boys en Inglaterra, los nozen en los Países Bajos, los ruggare en Suecia, los blousons noirs en Francia, los tsotsìs en  Africa  del Sur, los bodgìes en  Australia, los halbstarlcen en  Austria y Alemania, los taì-pau en Taiwan, los mambo boys o taìyozuku en  Japón, los tapkaroschì en  Yugoeslavia, los vìtelloì en  Italia, los hoolìgans en Polonia y los stìlìsgyì en la URSS.
Nótese que países con regimenes comunistas en esa época y con férreos controles sobre la población, tenían problemas con la delincuencia juvenil.
Pero ahora veamos que leyes tenían estos países en torno a la famosa edad de imputabilidad de los menores, tema que hoy esta en todos los debates y se presenta como una de las “grandes” soluciones al problema.
La edad de imputabilidad  es aquella a partir de la cual una persona es responsable ante la ley de sus actos delictivos.
Veamos: Estados Unidos 7 años, Inglaterra 10 años, Israel 9 años, Grecia 12 años, Francia y Polonia 13 años y 14 años en la mayoría del resto de los países de Europa.
Muy lejos  de los 18 años de edad que fija la ley uruguaya.
Esto debería haberlos tenido a resguardo de los delincuentes juveniles.
Parece que no.
El mismo informe señala que las bandas callejeras de Los Ángeles y Chicago cargaban por ese entonces con varios homicidios a cuesta.
Y lo mismo pasaba en Inglaterra, especialmente en Liverpool la ciudad donde vive Suárez y mundialmente famosa por ser la cuna de la banda más grande de todos los tiempos.
Bueno en esa época, John, Paúl, George y Ringo seguro que daban los primeros pasos musicales, sin imaginarse la trascendencia que adquirirían.
Pero sorprende, por ejemplo, que el informe señale que en Polonia, en pleno régimen comunista, las bandas juveniles causaban daños en los trenes, muchos de ellos muy costosos.
En Detroit, famosa por sus fábricas de autos, en pleno auge de la industria automovilista estadounidense, una banda de muchachos, seguro que ni ni,( ni estudian,ni trabajan), ¿les resulta familiar el término?,se hicieron famosos por cobrar 5 centavos de dólar de peaje a los niños que asistían a un cine barrial.
Les recuerdo que estamos en 1964.
Yo tenía 6 años por ese entonces.
En Londres, el diario The Observer, en su edición del 15 de julio de 1962, advertía a sus lectores no molestar a las bandas del norte de Londres, que en apariencia inofensivas, podían sentirse ofendidas por cualquier motivo y sacar a relucir navajas y cuchillos.
Y ojito con decirles negro de m…..se te arma un bolonqui terrible.
Bueno…. sigamos leyendo el informe:

«En general, parecería que  la violencia es cada vez más  una 
característica de la delincuencia de menores. La  violencia no se
limita forzosamente a los  delitos contra las personas, sino que 
también ocurre en los delitos contra la propiedad. En algunos
Países parece haber aumentado  el  número  de homicidios y de
lesiones, y lo mismo puede decirse en el  caso del robo nocturno y del robo con escalamiento y fractura.
Sin comentarios.
Resulta por demás interesante leer la sección donde se analizan las “causas” que provocaban este aumento de la delincuencia juvenil.
Señala la influencia del cine aunque reconoce que no existían estudios serios para determinar hasta que grado este influía en la conducta de los jóvenes y se refiere también a la televisión.
Cuesta imaginarse la influencia de los programas de televisión de la década del 60 en blanco y negro y no hacer una comparación con la televisión de hoy día.
Se imaginan la panzada que se harían estos expertos hoy día.
El 90 por ciento de lo que un niño ve hoy en la televisión tiene que ver con asesinatos, drogas, sexo, prostitución, rapiñas y otras muchas yerbas.
 La ausencia de las madres del hogar, los hogares rotos donde no existe una de las figuras patriarcales, la herencia de la segunda guerra mundial en los países europeos, son otras de las posibles causas del aumento de la delincuencia juvenil.
El informe, sin embargo, rebate todos estos argumentos afirmando que en realidad hay un poco de cada cosa.
Pero lo que si siempre parece haber estado claro es que no deben fallar dos de las patas fundamentales: La familia y la escuela.
Ya a principios de la década del 60 los países industrializados se planteaban el problema de los programas curriculares y la falta de interés que estos despertaban en los niños de la época.
Veamos que decía un sociólogo de la época:

“... Hoy  día cuando casi todo el mundo  recibe la enseñanza académica, prevista en los planes de estudios oficiales, la relación entre la escuela y el trabajo es, en el mejor de los casos, muy  indirecta y, en el peor, completamente incomprensible. ¿Qué tienen que ver el álgebra, la historia y las lenguas muertas con el trabajo en  una  cadena de montaje, con el de un vendedor, o con las labores de una  mujer en su casa?»

En Israel, ya en esa época, alarmaban los números de deserción escolar que sufría el país.

Como vemos el debate esta instalado en el mundo desde hace muchos años, casi con el advenimiento de la sociedad industrial a la que nosotros, como siempre, llegamos bastante más tarde.

LA PENA DE MUERTE

Algunos países como Guatemala,Filipinas y Estados Unidos han recorrido el camino de condenar a  muerte a menores infractores.

Los Estados Unidos continúan ejecutando infractores menores de edad, incluyendo aquellos que tenían 16 años cuando el crimen fue cometido. Sean Sellers fue ejecutado por inyección letal en el estado de Oklahoma el 4 de febrero de 1999. Fue la primera vez en 40 años que los Estados Unidos ejecutaron a alguien que tenía 16 años al momento del crimen.
La Amnistía Internacional afirma que “la ejecución de Sean Sellers es una vergüenza para los Estados Unidos y es una señal de su desprecio selectivo a normas de derechos humanos internacionales que supuestamente apoya.”
 La ejecución de Sellers confirmó los Estados Unidos como el líder mundial de ejecuciones de jóvenes menores de 18 años cuando los crímenes fueron cometidos. Ha ejecutado más niños infractores desde 1990 que el resto del mundo entero
“El perfil de un típico joven condenado no es el mismo que el de un joven proveniente de un cuadro estable y donde encuentra apoyo, pero casi siempre, es el de un adolescente mental o emocionalmente perturbado decurrente de una niñez llena de abusos y pobreza. Una rápida mirada a los jóvenes ejecutados en los Estados Unidos sugiere que la sociedad les ha fallado mucho antes que decidiera matarlos “, señala el informe de Amnistía Internacional sobre la pena capital en los Estados Unidos.
Sin embargo esto no llevó a la disminución de delitos cometidos por  menores en la primera potencia mundial, sino que por el contrario, hoy se esta de acuerdo que este tipo de penas no son la solución al problema.
Fijémonos lo que esta haciendo el estado de Florida uno de los estados mas severos en materia de penas para los menores.
El artículo fue publicado en BBC mundo en 2008.
La Corte Suprema de Florida, Estados Unidos, dictaminó que los menores ya no pueden aparecer esposados en las salas de los tribunales, por considerar dicha práctica "repugnante, degradante y humillante".
Hasta ahora, los delincuentes juveniles eran esposados o usaban grilletes en los tobillos cuando debían comparecer ante un juez.
"Un defensor público (de oficio) de Florida dijo que cuando los menores aparecen en corte, a menudo caminan por la sala esposados", señala el corresponsal de la BBC en Miami, Andy Gallacher.
Pero la Corte Suprema indicó que esta práctica que "usa grilletes indiscriminadamente en niños (...) es contraria a los propósitos establecidos del sistema judicial juvenil".
(Esta práctica que) Usa grilletes indiscriminadamente en niños... es repugnante, degradante y humillante, y contraria a los propósitos establecidos del sistema judicial juvenil

La nueva reglamentación revertirá una práctica de larga data usada en varios tribunales de Florida, que requería que los acusados juveniles se presentaran siempre esposados o con grilletes, sin considerar si eran violentos o no.

Otra de las leyes que fueron cambiadas en el estado de Florida es la posibilidad de libertad condicional para los menores, algo que no estaba contemplado hasta ahora, siendo Estados Unidos el único país del mundo que condena a cadena perpetua a menores de edad sin derecho a libertad condicional.

Amnistía Internacional presentó el pasado 28 de marzo de este año un informe sobre las condenas a muerte y las ejecuciones llevadas a cabo en todo el mundo durante 2011. Según informa la organización, sólo el 10% de los países del mundo (20 de los 198 que incluyen la pena capital en su legislación) llevaron a cabo ejecuciones el año pasado. Al término de 2011 había en torno a 18.750 personas condenadas a muerte, y al menos 676 fueron ejecutadas en todo el mundo durante el año pasado. Sin embargo, estas cifras no incluyen las ejecuciones en China, que mantiene los datos en secreto. En el caso de países como Irán, los datos oficiales tampoco resultan fiables, y se estima que hay un considerable número de ejecuciones no reconocidas oficialmente.
Estados Unidos es el único país de América y el único miembro del G8 que llevó a cabo ejecuciones en 2011, un total de 43. Por su parte, Bielorrusia (2 ejecuciones en 2011) es el único país de Europa y la antigua Unión Soviética que todavía aplica la pena de muerte. Además, junto a Vietnam, es el único caso en que no se informó a los presos ni a sus familias o abogados de su inminente ejecución.

Pese a las ejecuciones, Estados Unidos y China son los países con la mayor población carcelaria del mundo.
El New York Times informaba recientemente que uno de cada  cuatro presos en el mundo cumple su condena en EEUU.
A tal punto las cárceles están hacinadas,  que la Suprema Corte de Justicia de California ordenó en el 2008 la liberación de 40 mil presos en ese estado.
Aquí se puso el grito en el cielo cuando se tomó una medida similar.
La solución al problema de los índices de violencia y en especial en los jóvenes pasa por una sociedad más justa, con más oportunidades, con cambios profundos en los paradigmas educacionales, con programas curriculares que se ajusten a las necesidades de las comunidades y lejos de la educación tradicional que cada vez esta más lejos de las expectativas de los jóvenes del siglo XXI acercando la educación a todos los estratos sociales.
Que todos asumamos nuestra responsabilidad en el derrumbe de los valores sociales, con jueces, policías, maestros y profesores, padres, periodistas, políticos etc, mucho más preparados para hacer frente a los desafíos que presenta una problemática que seguirá existiendo, como en todo el mundo, pero que se puede minimizar.
En Uruguay todavía estamos a tiempo.
No lo solucionaremos cambiando un Ministro, ni siquiera un gobierno, ni con más y severas leyes.
Necesitamos un país más solidario, más comprometido con el bien común.
Más recursos para construir centros de rehabilitación y no de reclusión.
No necesitamos que la televisión nos muestre  miserables barrios de Buenos Aires y su convivencia con las drogas, el alcohol y la peor miseria de todas…..la humana.
La droga seguirá llegando mal que nos pese.
La misma miseria que en horario central nos la muestra con todas sus plumas, sus nalgas y senos de silicona y sus zapatos y trajes de miles de dólares.
Es el mismo mono pero vestido de fiesta.
Quizás necesitamos esa dosis diaria de envidia, celos, adulterios, ostentación, morbo y degradación de género.
Estamos gastando millones de dólares para que miles de uruguayos salgan de la pobreza extrema, ahora necesitamos ese dinero para darles oportunidades a ganarse su sustento.
A construir una familia con los valores que a muchos de ellos se les negaron.
A reconstruir una institución que es fundamental si queremos tener éxito en este camino.
La sociedad moderna no se lleva bien con la familia.
Si una pareja dura hoy 5 años es motivo de fiesta.
Estoy seguro que dentro de pocas décadas será rarísimo ver la foto de las bodas de oro de alguna pareja, en los sociales del diario.
Y detrás de esas infelices parejas habrá cientos, miles de jóvenes.
Seguro que algunos de ellos en el camino del delito y las drogas.
Esperemos que los menos posible.

Extraído del Facebook de Jorge Blanc Moraes.

1 comentarios:

  Anónimo

5 de marzo de 2013, 22:48

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